Discografía – Shakira (#MiHistoriaDeAmorConShakira)

La música se conecta al latido del corazón, directo al sentimiento y se guarda en el recuerdo. Una melodía o una canción, nos puede transportar a otro tiempo y otro lugar; cerrando los ojos, me voy hacia atrás, a ese momento que hizo latir mi corazón más fuerte, a ese instante donde sentí con notas el amor y el desamor.  

Mi historia de amor se conecta directamente con la música, si no recuerdo detalles del momento, tan sólo basta con tocar una canción para acariciar mi memoria y suspirar de nuevo. Mi historia puede parecerse a muchas, pero es única.

En esta primera parte (de tres), la relación es con Shakira, a quien conocí en tercer grado de Secundaria cuando tenía 15 años (1996), año en el que conocí también el amor. Su música y letras han acompañado casi sin querer mi evolución a través de las relaciones. Hoy, a los 31 años, miro hacia atrás y recuerdo con cariño y sonrisa el dulce sabor de un beso y el salado sabor de mis lágrimas.
Image

Estaba sentado sobre el escritorio entre clase y clase, contemplando el ruido que hacían todos mis compañeros mientras cambiábamos de maestro. Llegó Diana, se acercó a mi y me dijo:
– ¡Escucha esta canción! – Quitándose uno de sus audífonos, al tiempo que le subió al volumen.
– ¡Está padre! ¿Quién es? – Pregunté mientras trataba de poner un poco de atención.
– Una nueva, Shakira, la rola se llama “Estoy Aquí” ¿No la has escuchado en el radio?
– No, pero me gusta…
– Te dejo el Walkman, pero cuidado que no te lo vaya a quitar Miss Laura… – se quitó el otro audífono, se dio la vuelta y salió rápido del salón para entregarle una tarea atrasada a la maestra que venía.

Con el debido cuidado y sigilo, me quedé escuchando el cassette toda la hora de clase de Español III. Miss Laura nunca vio que tenía puestos los tan vetados audífonos durante su cátedra y lo agradezco, pues como casi nunca, presté mucha atención a la grabación completa. Me pareció muy buena, un poco lenta en algunas canciones pero en general de mi agrado. El uso de guitarras acústicas y la voz potente de esta nueva cantante me parecían sumamente interesantes.

A los pocos días, presté atención al radio, sonaba ese primer sencillo constantemente y pronto casi todos en el salón sabíamos quién era Shakira. Nos gustaban las letras, eran audaces, diferentes a lo que se escuchaba en el pop en Español de ese tiempo. Nos gustaban la frescura y el romanticismo que tenían casi todas las canciones – pues pronto hicimos copias de aquél cassette haciéndolo incluso un tema de conversación recurrente.

Las cintas nunca han sido de mi agrado, por eso de adelantar y regresar las canciones, por lo que pronto compré el CD. “Pies Descalzos” se me hacía un disco completo y redondo, de esos que escuchas de principio a fin sin adelantar, de esos que tienen algunas canciones que te atoran en el “repeat“. Contenía dos que desde el primer momento fueron especiales: “Antología”que es quizás la más entrañable para la mayoría de sus seguidores, por el contenido tan empático y doloroso en términos de amor y fin de una relación significativa – y “Quiero”.

Yo la veía de cerca, me sentaba a un lado de ella desde el primer grado. Desde el primer día me enamoré. Supe que era amor porque así se sentía, lo supe sin conocerlo, sin siquiera ser correspondido; sólo sabía que aquello de ser su mejor amigo, su fiel confidente y eterno enamorado en silencio serían la causa de muchas lágrimas, cartas sin enviar o anónimas, borracheras y dedicarle constantemente las líneas de una canción.
“Déjame quererte tanto
que te seques con mi llanto
que se nuble cada cielo
y que llueva hasta hacer charcos.
Déjame besarte tanto
hasta que quedes sin aliento
y abrazarte con tal fuerza
que te parta hasta los huesos.”

“Quiero” fue para mi la canción más significativa de “Pies Descalzos”, la que le dediqué en silencio mientras cantaba a todo pulmón mi corazón. Fue la primera vez que quise que alguien tomara mi amor y lo besara. No sucedió, fue todo lo contrario. Anabel, después de ser mi mejor amiga y la niña que amaban mis ojos, se convirtió en la que nunca nombro hasta hoy. Ella, la que en el funeral de su padre, al tratarla de consolar, me dijo “Ojalá fueras tú el que estuviera tres metros bajo tierra”. Fueron sus palabras las que rompieron por primera vez mi corazón, el cual nunca volvió a ser igual. Este es un disco que evité escuchar por mucho tiempo, me dolía casi todo, me recordaba a ella. Inevitable era, pues sonaba en todos lados, todos lo tenían. Tuve que aprender a escucharlo y a aguantarme las ganas de llorar.

Image

Los años de Preparatoria estaban comenzando, mi corazón era como una esponja que se exprimía con unas gotitas de alcohol. Mis amigos y yo nos reuníamos en alguna casa – usualmente en la mía – para fumar y beber, no siempre moderadamente. Platicábamos mucho, sobretodo del desamor que nos causaban “las pinches viejas“. Memorable fue nuestra primera borrachera juntos – hasta grabada está, en cassette – en la que mezclamos todo lo que pudimos, en pos de celebrar la iniciación de nuestros hígados al alcohol. Eran primero cervezas, luego Bacardí Limón, luego un sorbo de Champagne, para rematar con un fuerte Mezcal.

Estábamos en mi recámara, muy ebrios, sentados en el piso. Rodrigo y yo juntos, Christian frente a nosotros sosteniendo la enorme grabadora y narrando “jocosamente” los motivos de nuestro infortunio amoroso al compás de puras canciones tristes, mientras que Miguel dormitaba en la cama justo atrás de nosotros dos. Cantábamos, gritábamos, brindábamos y llorábamos al mismo tiempo, hasta que sonó “Antología”… ¡La insoportable! Intentamos cantarla, con harto sentimiento de adolescente borracho y despechado, íbamos bien hasta que por ahí de la mitad (“… pero olvidaste una final instrucción … oh-oh-oh …”) súbitamente se levantó Miguel de la cama y empezó a vomitarnos la espalda. Reaccionamos cuando Christian empezó a gritar “¡Miguel está guacareando! ¡Qué asco!” y de inmediato nos levantamos Rodrigo y yo, sin saber si secarnos las lágrimas, el Mezcal que regamos o el vómito que medio nos mojaba la espalda. Como pudimos, limpiamos, madreamos a Miguel y una hora después reanudamos la fiesta. Las palabras de Christian al final de la grabación fueron: “Lo que hace una canción de una vieja despechada, cantada por borrachos aún mas despechados…“, es por eso que “Antología” siempre será especial.

No controlábamos aún nuestra forma de beber, ni nuestras emociones. Teníamos 17. “Dónde están los ladrones?” era un disco esperado con ansias, Shakira ya era famosa con un solo disco y la expectativa era alta.

En ese año, me gustaba mucho una niña menor que yo. No era guapa, pero era muy simpática. Nayeli se llama. Era muy complaciente conmigo, en el buen sentido, y un gesto que valoré mucho fue que me regaló una copia grabada por ella del esperado disco, pocos lo tenían.

Llegando de la escuela, ni siquiera comí por encerrarme en mi cuarto para escuchar la cinta y ser de los primeros en dar su veredicto. Sonó bien a la primera, pero diferente y distante a “Pies Descalzos”. Tenían algunas melodías similares – como “Moscas en la casa” con “Antología” – y otras más “comerciales“, después de todo Emilio Estefan estaba detrás del proyecto y corría el riesgo de venderse al mainstream. Así fue, pero mantenía su esencia, el color negro como su cabello. Rápidamente me aprendí las letras, quizás en un par de días, de “Si te vas”, “Inevitable”, “Que vuelvas” , “Octavo día” y “Tú”mi favorita en ese momento -. Ignoré solo la penúltima canción, pues no me llamaba la atención y me daba flojera.

Sonaba fuerte en la radio “Ciega, Sordomuda”, pasaba el video en MTV y la comparaban mucho con Alanis Morissette, quien portaba un look muy similar y había tenido en su primer disco un estilo parecido al de Shakira. Nunca encontré la verdadera similitud, pues siendo fan de las dos, sus contenidos y estilos líricos son muy diferentes. Shakira, apuntaba para ser realmente un fenómeno pop, mientras que Morissette no.

Nayeli, para variar, no me peló. Usó la carta del “Eres muy lindo y te quiero como amigo“. Pero mi corazón de condominio tenía muchos prospectos, en especial una amiga. Otra mejor amiga, novia de mi mejor amigo ¡Clásico, un choque de tren esperando a suceder!

Eramos tres amigos inseparables, Juan Carlos, Alejandra y yo. Él era mi mejor amigo, lo quería mucho, compartíamos tantas cosas que salieron de control – incluso, he de confesar que mi primera gran confusión amorosa/sexual fue con él, pero nunca nada pasó.  Ale, era esa amiga en la que podía confiar, con la que podía platicar y de la que me enamoré perdidamente. Muchas veces planeé decirle, pero no quería meterme en un problema con mi amigo. Ellos tenían una relación llena de altibajos y naturalmente se separaron. Yo me encontraba en medio, pero sin moverme para uno u otro lado. Eventualmente, Juan Carlos se alejó de mi y fue más fácil así.

“Tú” era la canción que le iba a dedicar a Ale para pedirle que fuera mi novia, pero decidí (sabiamente) reservarla para otro momento. En vez de esa, tomé prestada una canción de Timbiriche llamada “Ay amor, amor” y una hoja de papel con una sentida carta declaratoria de amor. Las entregué, con mi corazón restaurado, para obtener un rotundo no. Me dolió, sí, y mucho, pero a la vuelta de la vida, creo que fue mejor sólo imaginar ese amor en la mente, que cristalizarlo ya que Ale y yo seguimos siendo amigos, ambos felizmente casados.

En el año 2000 se editó el “Shakira MTV Unplugged”, sirviendo como catapulta definitiva para su internacionalización. Todos, ya fuera de la Preparatoria, muy atentos lo vimos. Esperábamos alguna canción nueva, lo cual no sucedió. Era el “más acústico” de “Dónde están los ladrones?” prácticamente. Pero dos momentos, seguidos, fueron los que hicieron super especial este disco: Los discursos que preceden a “Tú” y “Sombra de ti”.

“Entre todos nuestros años, hay un momento en que la vida parece que se nos simplifica y dejamos de consultar las líneas de la mano, y empezamos hasta a re leer nuestros poetas favoritos; incluso a veces nos lanzamos a escribir versos y lo bueno del caso es que no nos sucede una,ni dos veces, nos sucede muchas veces… Ese es mi problema: ¡Siempre volvemos a amar!”  y empezaba una muy melancólica “Tú”, acompañada de un dramático piano y fuertes cuerdas, definitivamente el momento clímax del concierto.

Sin lograr recuperar el aliento, sin secar mis lágrimas, el siguiente discurso fue el que me hizo notar aquella canción que había por dos años ignorado vilmente.

“Esta canción nació a las cuatro de la mañana, en un estudio de grabación con la luz apagada y el corazón roto… y dice así…” y atento, por primera vez, mi corazón vibró junto con “Sobra de Ti”; la cual es mi canción favorita de todos sus discos y de la que me acabo de dar cuenta ahora, mientras la escucho a todo volumen, que es la que se conecta a ese amor convertido en sombras que sentí alguna vez por una mujer.
“…si no puedo estar contigo
ya no puedo estar si ti
cada vez se hace más duro ser feliz…”

Image

Todos cambiamos, y así como Shakira en 2001 encontró que siempre quiso ser rubia, yo encontré que lo mío no eran las mujeres. Y no por la no correspondencia de su parte, más bien por la de mi sexualidad y sentimientos. En la Universidad, iba muy seguido de antro a bailar. Los cantantes latinos pop que querían permanecer y sobretodo “pegar” en Inglés (digamos US y Europa) debían rendirse ante los tracks bailables y videos coreográficos. Ella no fue la excepción. Se tiñó de rubia y lanzó su primer sencillo en ese idioma. Era el boom de los latinos, los sensuales latinos.

“Whenever, Wherever” (“Suerte” en Español) mostraba a una Shakira más atrevida y lista para, con una coreografía, ser reconocida por su movimiento de caderas. A partir de esta canción, lo convirtió en su “firma” y marca personal. En los antros, todos bailábamos y cantábamos la canción, tenía un buen beat y aunque aquí casi nunca la tocaban en Inglés, esa versión es la que más me gusta. Tiene otro sentido, definitivamente.

En un viaje a Los Ángeles, fue que compré el disco en su versión “americana“. Las diferencias eran mínimas: El orden de las canciones y el nombre del disco tatuado en su brazo en uno u otro idioma, dependiendo la edición que compraras. Me parecía más interesante tener la que estaba en Inglés, pues era su primer disco así y estéticamente se ve mejor acomodado en su hombro el título como “Laundry Service” que “Servicio de Lavandería”. Cuestión de gustos.

Image

Creo que es un buen disco, se nota que intentó pensar e inspirarse en Inglés para poder trasmitir algo más que una simple traducción y funcionó. Desde el momento en que lo puse, sentí la conexión con las canciones, digamos, más tristes o melancólicas. Partiendo de que en ese tiempo acababa de tener mi primera relación con un hombre, que había terminado mal y que las subsecuentes citas e intentos eran un verdadero fiasco, era natural que las letras de desamor jugaran nuevamente el papel de consuelo y catarsis.

“Laundry Service” fue un disco que estuvo vigente 4 años, que me acompañó en en momentos realmente amargos y de relaciones fallidas. Parecía que los sencillos que escogía, iban acompañados de un nuevo y peor novio. Fueron canciones dedicadas enteramente.

Estaba en la playa, en Huatulco, en un viaje muy memorable con mis amigos. En un momento de soledad, frente al mar, puse “Fool” y la canté con tantas fuerzas que me desgarré la voz.
“But I can´t help it if I’m just a fool
always having my heart set on you
’til the time you start changing the rules
I’ll keep chasing the soles of your shoes”

Y es que así era la historia de Erick y mía, la de un primer amor que siempre estaba en una diferente sintonía, en la que un día él estaba dentro, al otro día no y yo siguiendo tontamente cada uno de sus pasos; hasta que la velocidad de los mismos nos separó.

“Poem To A Horse” encajaba muy bien en los intentos fallidos, en aquellos que parecían, efectivamente, mirar como caballos en carrera y que antes de empezar a sufrir o vivir, preferían mejor darse la vuelta y partir.
“You keep aiming for the top
and quit before you sweat a drop

I bet you’ll find someone like you
’cause there a foot for every shoe
I wish you luck but I’ve other things to do.”

Mientras que “The One” me hacía enamorarme de la idea de encontrar a esa otra alma buscándome para llevarme a bailar los Viernes y a misa los Domingos; “Underneath Your Clothes” me haría agradecer algunos años después a ese gran hombre que incluso después de la fiesta y cuando todos se han ido, sigue a mi lado; y “Que Me Quedes Tú” me hacía fantasear con un amor perfecto que permaneciera, inventando un beso cada día… … En esos días sólo pedía al cielo por un amor, mientras sufría por los que estaban y pasaban maltratando mi corazón.

En el intervalo en que “Laudry Service” terminaba promoción y llegaban los “orales” tuve una relación significativamente importante, pero realmente dolorosa. Fue con alguien que me advirtió no enamorarme de él, lo dejó claro desde el primer día y aún así caí. Sus ojos soñadores daban la impresión de ser un buen amor, su recién encontrada libertad – pues se había mudado de Tabasco a Puebla para estudiar – fue el detonante para su infidelidad y poco compromiso. Oscar hizo lo que quiso con mi corazón, me mintió a los ojos, me engaño a espaldas y cuando por fin lo saqué de mi vida, me encontré roto y asustado. No podía volver a confiar.

Un nuevo disco finalmente llegó, el ambicioso proyecto en doble idioma y completamente diferente en contenido. “Fijación Oral” abrió con un tema nuevamente bailable y radiable: “La Tortura”, el cual bailé con todas las ganas en antros y fiestas. Era simplemente sabroso hacerlo, mientras le cantaba a aquel amor ingrato que parecía responder precisamente con un “yo sé que no he sido un santo, pero lo puedo arreglar amor” en sus correos… Fue una verdadera tortura sacarlo completamente de mi vida.

Un nuevo amor llegó, fresco y sonriente. Esta vez parecía ser correspondido, parecía ser el bueno. Me conquistó con un beso robado, con un abrazo libre en medio de la noche fría y de los ojos en el centro de la ciudad. Llegó “devolviéndome la fe, sin poemas y sin flores, con defectos, con errores, pero en pié”, literal, como en “En Tus Pupilas”;  llegó mi Serch un 6 de Enero justamente.
“Te conocí un día de Enero
con la luna en mi nariz
y como vi que eras sincero
en tus ojos me perdí

Tú más que nadie merece ser feliz…”

Una noche, salimos de antro. Era “noche de karaoke“. Estaba indeciso por cantar o no, pues aunque me gusta, los nervios me ganan mezclándose con pena. Después de revisar la lista de canciones, me atreví a elegir aquella canción que guardé hace años para mi persona especial. Me acerqué al escenario cuando me nombraron, era un concurso, comenzó la pista y empecé a cantarle a mi amor…
“Te regalo mi cintura
y mis labios para cuando quieras besar …”

La había guardado por tanto tiempo, que sentí como se liberó algo hermoso e indescriptible en mi. Sonreí toda la canción, traté de no desafinar y de cantar con mi corazón. Todo se hizo obscuro y sólo lo vi a él, paradito viéndome. Terminé de cantar y me puse a llorar, nadie sabía por qué, sólo yo y lo especial que tiene esa canción. No gané el concurso, pero no me importó.

Nos pasaban los días como segundos en el tiempo, las semanas rápidas como luz y cada que cumplíamos meses juntos se convertían en un día de celebración – sigue siéndolo, cada día seis sin falta – pero con la felicidad también vienen de la mano problemas, los naturales creo, en cualquier relación. Vivimos episodios que amenazaron con separarnos, por otras personas, por no ser en verdad uno solo y no entenderlo, por creernos tan incompatibles.

La segunda entrega, “Oral Fixation”, mostraba otro sentimiento. Uno más agresivo, menos amoroso, más doloroso, menos cómodo o agradable. Así se sentía nuestra relación. La primera vez que escuché “Don’t Bother”, estábamos juntos en la cafetería a la cual solíamos ir frecuentemente, Serch me preguntó por qué la cantaba con tanto “coraje y sentimiento“, a lo cual le respondí con un “nomás“. Lo que nunca supo es que se la cantaba a él y su ex y a ese que se hacía pasar por su gran amigo siendo su pretendiente. Me daba miedo perder, me sentía amenazado pero si así debía ser, así sería.

Pasábamos por muchos conflictos, por mucho dolor que parecía innecesario. Creía que la chispa se había apagado, que en el barco sólo estaba uno de los dos y que podría estrellarse. Fue el primer gran momento de confusión y de preguntas sin respuesta que se ahogaban en lágrimas de los dos. “Dreams For Plans” sonaba en mi cabeza muchas veces al día, en especial algunas líneas:
“What do you think darling?
Have we lived to much to fast?
And have you, have you felt the melancholy darling,
wishing that time hadn’t passed?

Can you tell me how it used to be?
Have we missed our chance?
Have we changed our hopes for fears
and our dreams for plans?

So if you, if you ever come and find me crying
now you know, now you know why.” 

Las peleas eran fuertes, cada vez más. Incluso sólo una vez en casi 8 años hemos terminado. Fue sólo por un día, pero hasta hoy, ha sido el peor de mi vida. Temía su silencio, temía un “no” por respuesta, un “es muy tarde“. Una vez más, una canción de este disco se cruzó justo ese día: “Your Embrace”, con estas líneas que ahorita al escucharlas, de recordar el momento, me están haciendo llorar.
“… My life is full of people
but you’re my only friend
My Best Friend

Hope it isn’t too late to say I love
Hope it isn’t too late to say 
that without you this place
looks like London, it rains everyday
Don’t you know it baby, I’m only half a body
without your embrace.”

Y por supuesto, en los buenos momentos, que fueron muchos en esos días, también bailé feliz “Hips Don’t Lie”, por que sí, es cierto… 😉

“Despedida” de la banda sonora de “Love In The Time Of Cholera” llegó a mi de casualidad, mientras caminaba y llovía en alguna calle de Cancún  hacia el trabajo. Mientras la escuchaba, no pude hacer nada más que detenerme un momento a llorar.
“Cuando alguien se va
el que se queda sufre más”
Esas líneas me revolvieron la mente los cuatro minutos que dura la canción y el resto del día. Nadie más que yo entiende eso de ser quien se queda y llorar porque alguien se va, lo aprendí desde niño y ahora de grande, sigue siendo un gran temor.

Pasaron cuatro años, rápidamente, y crecimos. Nos mudamos juntos – después de su respectivo conflicto – y nos enfrentábamos a nuevos retos en la relación, que sin ser un matrimonio, eso parecía. Curiosamente, Shakira, con una relación de muchos años también. Escribió “She Wolf” como lo que parece o una confesión real o mental. Quizás es el disco más flojo de su carrera, el menos promocionado hasta la fecha y que terminó perdiéndose un poco entre la ola pop-reggeaton de 2009.  Compré nuevamente la edición “americana“, ya que además de tener el título el idioma original de su concepción, también tiene un bonus track “Give it up to me”, el cual fue el segundo sencillo promocional en US.

Image

El discurso del primer sencillo, “She Wolf” (“Loba” en Español, y personalmente mi favorita entre las dos versiones por su lírica más elaborada), es el de no sentirse apreciada en la relación y mejor salir a buscar a alguien que sí lo haga; este discurso se encuentra presente en casi todos los temas, donde aborda en forma recurrente el tema de las posibles infidelidades y aventuras sexuales de alguien en una relación monótona o casi terminada. Y a veces así nos sentíamos en la vida real.

Conocimos a mucha gente, que parecía tener un gran interés en alguno de los dos. Nos sentimos amenazados y celosos de muchos; y la única canción con la que me logré medio identificar fue con “Mon Amour”.
” ‘Cause I’m fragile and you broke my heart in two
But you just smile
Like it’s all the same to you, to you

But when you learn your lesson
come back like a Prodigal Son
Read the big sign at the airport
Bienvenue from hell
Mon Amour”

Con poco espacio entre discos, y esperando un “regreso” a aquel sonido que la consolidó en la música en Español de los noventas, “Sale El Sol” aparece a la luz en 2010. Personalmente esperaba una partida del sonido tan comercial de “She Wolf”, retomando lo rockero-acústico de “Pies Descalzos” y “Dónde están los ladrones?”, pero nuevamente no fue así. Lo percibo como un disco de tres líneas: la Shakira-Guapachosa, la Shakira-Fresa-Que-Quiere-Ser-Medio-Gringa y la Shakira-Clásica.

“Loca” si bien es el clásico tema bailable de apertura de los últimos discos de Shakira, lo que hizo fue retomar un ritmo muy Colombiano con la colaboración de El Cata. Es una cumbia, con sabor a merengue y cara de pop. Y así es como los demás temas “bailables” del disco siguieron por línea. Un beat muy latino y pesado, completamente comercial y de moda como “Rabiosa” y “Gordita”.

Los temas de un sonido más “clásico” – o que se asemejan a lo que se esperaba como “regreso” – claramente hablan de una relación que terminó, tal y como se anunciaba en el disco anterior. Aunque tiene sus baladas melosas también, las fresas.

Una relación de tantos años, llega un momento en el que crece y es “su propia persona”. Crecen y todo tiene un sabor diferente, no cualquier cosa te tumba a la primera, ni todo lo que brilla te deslumbra. Vives una nueva realidad de adulto, con sus problemas y sus soluciones de adultos también. Ahora luchas por mantener una casa, un trabajo y por una vida larga en pareja. Y aunque temas como “Antes De Las Seis” y “Lo Que Más” llegan a fibras sensibles de mi corazón, pues los sinsabores no terminan jamás, por tener líneas tan fuertes referidos a la separación y ruptura – que son los temas que más me aterra tocar -,  sin duda “Sale El Sol” es la que más me llegó.

Pasé por momentos de derrota, de depresión profunda, de confusión ante la vida, de bancarrota, de separación familiar, de inestabilidad amorosa y de desempleo; y en efecto el miedo me hizo cometer estupideces
“… No hay mal que dure cien años
ni cuerpo que lo aguante
y lo mejor siempre espera adelante

Y un día después de la tormenta
cuando menos piensas sale el sol
De tanto sumar pierdes la cuenta
porque uno y uno no siempre son dos …”

Han pasado 17 años de una historia de amor que se sigue escribiendo, de relaciones que tienen su propia banda sonora, de intentos fallidos y de amor correspondido. La música de Shakira me ha acompañado, repito, casi sin querer; de la mano, coincidentes, mi historia y la suya ahí van.

– Elesban Espinosa

Image

Advertisements

One thought on “Discografía – Shakira (#MiHistoriaDeAmorConShakira)

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s