Alma Gemela

(Este artículo fue originalmente publicado en la sección Estilos De Vida del Periódico La Opinión Universitaria, en Marzo de 2004)

Hace unos días, estaba en mi recámara, acomodando unos discos compactos y me encontré uno de Flans, decidí recordar viejos tiempos y una canción me trajo varios pensamientos: Alma Gemela ( la primera estrofa de esa canción dice: “Alma Gemela ¿dónde estás? Te siento cerca, cada vez más …” ¿recuerdan? )

No pude evitar pensar ¿en qué lugar se encontrará mi alma gemela? ¿la habré conocido ya?¿estará frente a mi nariz y yo ni por enterado? ¿en verdad existe un alma gemela para cada uno de nosotros? ¿existirán más?

Definitivamente, esta expresión es muy habitual, la escuchamos casi desde que nacemos y casi por obligación ( no me gusta la palabra, pero no encuentro un sinónimo más amable ), buscamos nuestra Alma Gemela por doquier… en la escuela, en un café, en un antro, en un partido de football, en el supermercado, incluso en la iglesia. La búsqueda parece interminable, cuando por fin creemos encontrar nuestra “mitad”, resulta que no lo era…tan sólo fue una ilusión.

Precisamente ese día ( cuando escuché el disco de Flans ), intuí que había encontrado ya muchas almas gemelas… Las he encontrado en muchísimos lugares y circunstancias, algunas han llegado para quedarse, otras se han desaparecido temporalmente.

Cuando encuentras a una persona ( sea hombre o mujer ) que le interesa lo mismo que a ti, que disfrutan del mismo comercial de TV, la misma broma estúpida, cuando llegan a decir una frase al mismo tiempo o cuando ambos se sienten tristes o alegres por lo que le pasa al otro, decimos que es nuestra Alma Gemela (o como diría Fey, “la media naranja”).

Al paso de los años, nos damos cuenta que las relaciones son mucho más complejas de lo que pensábamos, que deben nutrirse como a un bebé al nacer, que para que sean duraderas les debemos prestar la atención necesaria. Probablemente al hacernos más grandes y experimentados, nuestros círculos sociales disminuyan en sus integrantes, seguramente quedarán los que en verdad “aguantaron vara” a través del tiempo, los que están contigo en las malas y en las peores. Nuestra Alma Gemela permanece, si bien nos va, puede ser un amigo(a), un(a) novio (a), incluso algún pariente; el rol que juega esta persona tan especial es trascendental en nuestra vida, si corremos con suerte, pasarán los años y nos saldrán miles de canas juntos (bueno, canas pintadas de güero o negro azabache… para recuperar la “juventud”) y ahí estaremos, juntos para lo que sea.

En materia amorosa, no creo haber encontrado aún mi tan nombrada Alma Gemela, más bien he encontrado gente muy similar a mí, pero que por desgracia o fortuna, se han marchado. Supongo que la mayoría se ha sentido así ¿o me equivoco? Buscas y buscas, y nada que encuentras… Dicen que cada quien tiene su “igual” en esta vida, el problema es encontrar a esa persona que nos llene de mil y una emociones ( aunque puede resultar fatal que, por ejemplo, Sergio Andrade encuentre su Alma Gemela… ¿Se imaginan, no uno, sino DOS desgraciados de esa calaña? ¡qué impresión! ).

La búsqueda es interminable, lo puedo constatar en que la mayoría de la población adulta es soltera, en que los antros están repletos de gente “en-busca-de” (no me refiero a sexo, eh!), en que cada vez hay más suicidios el famoso Día de San Valentín, a causa de no encontrar a su Alma Gemela.

Creo firmemente que, si nos aferramos a encontrar sólo una persona que nos llene al 100%, nos quedaremos buscando hasta el fin de nuestros días. Sería mejor aprovechar lo que cada una de las personas que nos rodea tienen que ofrecernos, con lo que cada uno, a su estilo, contribuye a la construcción del existir.

Almas Gemelas, hay muchas, no es que “las sintamos cerca cada vez más”, es que están junto a nosotros… Es que al sentir su ausencia, nuestros vacíos se agrandan más y más… No me atrevería a decir “ ¡Dejen de buscar a su Alma Gemela! “, porque yo sería el primero en desobedecer, la lucha es constante y parece infinita, pero estoy completamente seguro que, más temprano que tarde, toca a tu puerta ( con la seguridad que ofrece Domino’s…¡casi!)

¿Dónde andarás mitad de mi?… ¿Dónde andarás?

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